“No hay estrés ni corridas con los horarios, no hay presiones con los exámenes.”
— Una mamá de Aula Nova
Nuestra experiencia en homeschooling es la más gratificante que pueda habernos pasado. Por un lado, por el hecho de que tenemos la libertad de intervenir en los contenidos. Para eso podemos ir mirando, viendo qué contenidos son los que a ellos les llegan y no solo eso, sino que en lo académico ellos tienen un nivel mucho más alto que cualquier institución le pueda brindar al niño.
Tomamos la decisión, casi en pandemia, saliendo de pandemia. Mi hijo empezó séptimo grado en homeschooling e hizo hasta tercer año en homeschooling. Actualmente él me pidió volver a la presencialidad, es decir, a una institución.
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En cuanto a lo que se vive haciendo homeschooling, es totalmente diferente. No hay estrés ni corridas con los horarios, no hay presiones con los exámenes y, por ende, todo lo que eso conlleva emocionalmente en el niño. Tampoco estamos en situaciones de tener que gastar grandes sumas de dinero en útiles, mochilas, zapatillas, uniformes, etc. Entonces, tenemos un poco más de control, tenemos un poco más de libertad para decidir la educación y el entorno social de un hijo.
En cuanto a lo social, nos encargamos de que nuestro hijo tuviera un círculo o grupos, y lo hicimos a través del deporte. Por lo tanto, él asiste a un club en el cual fue probando diferentes deportes para ver cuál era el que más le gustaba, y también para encontrar su círculo y grupo de amigos. […] En el gimnasio habla, charla e interactúa con todo el mundo.
También tengo que contarles que mi hijo está estudiando […] la escuela de cocina, porque él quiere ser chef. También tiene la interacción social de esa manera.